Visitar el Palacio de Bellas Artes por tu cuenta es uno de los mejores planes en el centro de la capital, pero requiere conocer de antemano cómo operan sus accesos y las diferentes dinámicas de sus salas. El error más común al pisar la plaza peatonal por primera vez es descuidar las restricciones de seguridad en las taquillas o confundirse entre las tarifas del museo y la cartelera de espectáculos. Más allá de la logística, la majestuosidad de este palacio destaca por su imponente fachada de mármol blanco y una cúpula que regala postales increíbles del horizonte, consolidando a este espacio como el verdadero icono cultural de la ciudad.