Alameda Central, el paseo más antiguo de la Ciudad de México

La Alameda Central es un parque público del Centro Histórico de la Ciudad de México y por su antigüedad, la cual data del año 1592, se clasifica como el más antiguo jardín público de México y de América.

Alameda Central, el paseo más antiguo de la Ciudad de México, miles de historias pasan en la Ciudad de México, haciéndola cambiar con el paso de los años y de las millones de almas que la habitan. Rodeado de la vida acelerada del Centro Histórico, un testigo de la historia se ha mantenido presente y en evolución constante: la Alameda Central.

La Alameda Central ha sido un punto de encuentro para los habitantes de la ciudad, aunque al principio no para todos los habitantes. Poco después de la invasión de Tenochtitlan en el siglo XVI, los españoles utilizaron este espacio para recreación de la clase alta, convirtiéndolo en el primer parque de América Latina.

Mientras que ropas de última moda paseaban entre los árboles, los cacles, burros y caballos quedaban del otro lado de la cerca, separando el parque de los caminos de terracería.

Pero el tráfico era pesado desde los años de 1700 y las entradas de la Alameda no fueron suficientes para recibir tantas carrozas, así que la cerca se quitó y una de las puertas se convirtió en la entrada de los leones del Bosque de Chapultepec.

En cada parte del parque es posible percibir el cambio, la transformación de las costumbres, la política y el arte. La misma vegetación es un ejemplo: al principio álamos fueron plantados aquí (y de ahí el nombre de Alameda) pero por el tipo de suelo tuvieron que ser reemplazados al corto tiempo por fresnos, los cuales ahora están acompañados por lavandas.

Y si de sucesos históricos hablamos, imagina la gran cantidad de eventos que han sucedido aquí. En la fuente central donde ahora los niños juegan en el agua, se emborracharon los soldados en 1821, cuando el Ejército Trigarante entró a la Ciudad de México y para festejar el hecho se mandó a llenar esa fuente de sangría.

En uno de sus extremos, donde ahora uno puede caminar tranquilamente, la Santa Inquisición puso un quemadero para cumplir sus terribles objetivos. Y donde antes se erigía el Hotel Regis, caído en el temblor de 1985, ahora es la Plaza de la Solidaridad, buen lugar para jugar ajedrez al aire libre.

Aparte no es necesario más que caminar algunos metros para apreciar una muestra representativa de la historia del arte: desde el clásico en las esculturas que se replicaron de Europa en tiempos del Porfiriato, las esculturas contemporáneas como la del presidente Madero por Javier Marín, las estructuras neoclásicas como el Hemiciclo a Juárez (donde antes se encontraba el Kiosco Morisco) e incluso una mezcla de estilos en el Palacio de Bellas Artes, el cual tomó tantos años en construirse que varias corrientes artísticas se aprecian en su arquitectura.

Largos años de olvido y decadencia sufrió la Alameda Central a partir de que ocurrió la Revolución Mexicana. La Alameda Central fue reinaugurada en 2012 y llegó nueva vida al parque con arboles frescos, mejores luminarias y edificios restaurados.

Tal es el caso de Barrio Alameda, un edificio art decó de 1915 que antes hospedaba familias y consultorios médicos pero que fue deteriorándose poco a poco al ritmo de la zona. Con ganas de impulsar el desarrollo local, el grupo de jóvenes empresarios ACHA Administradores decidió restaurar la estructura para dar nacimiento a un nuevo punto de convivencia para vecinos y gente de todo el mundo.

Desde 2015 y ubicado en la calle de Dr. Mora, en Barrio Alameda hay negocios de gastronomía y diseño mexicano que impulsan el consumo local y mantienen una agenda cultural bastante dinámica y abierta al público.

“El futuro es nuestro pasado” comentó Julén, y es conociendo nuestra historia como podremos realmente saborear espacios como la Alameda Central, un punto donde diferentes épocas y estéticas de la historia se combinan y que continúan transformándose por el ritmo del día a día.

Este parque icónico de la capital es un ejemplo de la importancia de los espacios públicos, que cuando son preservados y tratados con cuidado, se convierten en generadores de una ciudad viva.

Alameda Central, el paseo más antiguo de la Ciudad de México

Ubicación

Está delimitado al norte por Avenida Hidalgo, al este con la calle de Ángela Peralta donde se encuentra el Palacio de Bellas Artes, al sur por la Avenida Juárez y al oeste con la calle Doctor Mora.

Una breve Historia

Fue creada en el siglo XVI por el Virrey Luis de Velasco, quien ordenó se creara "un paseo para darle belleza a la ciudad y que la vez fuera lugar de recreo de sus habitantes".

Se le nombró Alameda, por que en el lugar se sembraron un gran número de álamos en el límite oriente de la entonces joven ciudad virreinal, al sur del Templo de la Santa Veracruz y limitada por las actuales Avenidas Hidalgo y Juárez.

En vista del lento crecimiento de los álamos se decidió retirarlos y sembrar en su lugar fresnos y sauces, debido a que se desarrollan con mayor rapidéz. Sin embargo, el nombre de Alameda perduró hasta nuestros días.

Tras la culminación del mandato del Virrey Velasco, la Alameda decayó hasta el punto de haber sido utilizada por vecinos de la ciudad para que pastaran sus caballos. En respuesta a tal situación, este parque tuvo que ser bardeado y así permaneció por varios años.

En algún tiempo, el límite poniente del parque en la plazoleta de San Diego, funcionó la hoguera de la Inquisición, donde eran condenados a muerte los ateos, judíos o cualquier persona que no fuera conveniente para el régimen.

La Renovación de la Alameda Central

Años más tarde, con la ascensión al trono de España de la dinastía de los Borbón, Felipe V, quien había conocido la belleza de los jardines de Versalles y la preocupación por la belleza característica de la corte del Rey Sol, encargó personalmente para la Alameda, que se construyeran varias fuentes, se sembraran nuevos árboles y ampliaran los portones de acceso al parque.

La Alameda Central fue creada en la Época Colonial (1521 - 1821)

 Asimismo ordenó que el propio virrey de la Nueva España debería velar personalmente por el buen estado de este jardín. En 1775, el virrey Carlos Francisco de la Croix amplió las calzadas laterales de la Alameda, la cual tomó ahora una forma rectangular en vez de la cuadrada que había tenido hasta entonces, de igual modo trazó las calzadas interiores y se mandaron construir cuatro nuevas fuentes.

Un lugar ideal para enamorarse

Durante esa etapa la Alameda era el sitio favorito para el amor, a ella acudían todos los jóvenes y doncellas casaderas, que tras elaborados ritos de gestos y señas con su pañuelo y claro, con una rigurosa supervisión por parte de sus familiares podían iniciar un romance.

Durante la duración del Segundo Imperio, la Alameda Central era uno de los paseos favoritos de la emperatriz Carlota Amalia de Bélgica, esposa del emperador de México, Maximiliano de Habsburgo.

Carlota Amalia mejoró la jardinería del lugar con la siembra de una gran cantidad de rosas y donó la fuente de "Venus conducida por céfiros" obra del escultor Mathurin Moreau.

Posteriormente el presidente Benito Juárez mandó derribar los muros de la Alameda para "evitar crímenes que pudieran cometerse a favor del abandono y de las sombras". Asimismo introdujo un sistema de iluminación en 1868.

Porfirio Díaz, como parte de las obras que emprendió para el mejoramiento de la ciudad, dio mantenimiento a la Alameda Central y mandó edificar el Palacio de Bellas Artes en el límite oriente y erigió el Hemiciclo a Juárez en el costado sur del parque, donde anteriormente se encontraba el Kiosco Morisco, que tras una breve estadía en esta alameda, fue traslado en 1909 a la Colonia Santa María La Ribera.

También retomó la costumbre que había iniciado el virrey Bucareli de realizar recitales musicales los domingos.

Alameda Central, el paseo más antiguo de la Ciudad de México

Tuvo una Reinauguración

El 26 de noviembre de 2012 fue reinaugurada la Alameda Central, tras la realización de trabajos de renovación con la plantación de árboles y la restauración de las fuentes, las esculturas y el Hemiciclo a Juárez.

Se construyeron también cuatro nuevas fuentes ubicadas en las esquinas de la Alameda, la calle de Ángela Peralta se volvió peatonal y se instaló alumbrado público.

Algunos datos insólitos sobre la Alameda Central (que querrás conocer)

Antes de que la Alameda naciera en el siglo XVI, el espacio donde ahora reposa era realmente un mercado conocido como San Hipólito. Fue en 1592, que el Virrey Luis de Velasco ordenó recrear un "paseo para darle belleza a la ciudad que a la vez fuera lugar de recreo de sus habitantes".

El espacio que dio lugar a la primera ampliación de la Alameda era realmente el Quemadero de la Santa Inquisición, esparciéndose sobre las plazuelas de Santa Isabel y San Diego.

Durante su creación se sembraron olmos traídos de Coyoacán, se diseñaron jardines y una pila de cantera labrada en el centro. Sin embargo, tras la culminación del mandato del Virrey, este espacio se abandonó al punto de convertirse en un lote baldío, un espacio para pastear caballos.

Eventualmente, durante la época colonial, el parque tuvo que ser bardeado y supervisado para evitar que se repitiera este evento. Fue entonces cuando el sitio se convirtió en el área de recreo preferido de la alta sociedad ?y la reja ayudaba a mantener alejado a la gente humilde?.

A lo largo del siglo XVII, dos inundaciones, plagas y epidemias ?en diferentes años? destruyeron el parque. Se mandó a reconstruir y a remodelar, sin embargo los trazos originales del lugar se perdieron: los jardines cambiaron en ocho calzadas con un número igual de prados, una fuente central y los álamos perdidos fueron sustituidos por fresnos.

La guerra de la Independencia provocó graves deterioros, daños y, de nuevo, un abandono del lugar. No obstante ahora el lugar se convirtió en un espacio de reunión de la población.

Durante el mandato de Agustín de Iturbide, se volvió a renovar el espacio de la Alameda: se reformaron pilares, glorietas y estatuas; se reforestó y construyó una nueva fuente central con la estatua de una mujer quien representaría a La Libertad; se quitó el bardeado y se introdujo un sistema de iluminación. Estando ya remodelada, la Alameda se convirtió, de nuevo, en un lugar de reunión de la clase alta.

Porfirio Díaz se encargó de ampliar la Alameda, edificando calles más anchas, enalteciendo la vista con la construcción del Teatro Nacional ?que eventualmente se convertiría en el Palacio de Bellas Artes? y reemplazando el pabellón morisco por el Hemiciclo a Juárez como aniversario del centenario y del inicio de la Revolución Mexicana.

El pintor y muralista Diego Rivera inmortalizó a la Alameda en su Sueño de una tarde dominical en la Alameda central, como una crítica al malinchismo que reinaba en el México de la época.

La remodelación actual de la Alameda central tuvo un costo aproximado de 240 millones de pesos.

 

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