El Cárcamo de Dolores, la perfecta fusión del arte y urbanismo

El Cárcamo de Dolores, la perfecta fusión del arte y urbanismo

El Cárcamo de Dolores, la perfecta fusión del arte y urbanismo, planificar y ordenar las ciudades de manera funcional es, a groso modo, la finalidad del urbanismo, lo que incluye también la creación y desarrollo de las obras hidráulicas. La Ciudad de México, desde 1951, cuenta con el Sistema Lerma, una de las infraestructuras más importantes de su tipo en la zona metropolitana del Valle de México. Uno de los remates de este sistema es el Cárcamo de Dolores, ubicado en la segunda sección del Bosque de Chapultepec.

¿Qué es un cárcamo? El objetivo básico de un cárcamo es elevar el agua; estos se componen por cámaras, bombas y equipos auxiliares. Los cárcamos de bombeo consisten básicamente de dos componentes, la estructura para interceptar y contener el agua donde se homogeniza la carga de bombeo y se encuentran el equipo complementario, y otra que sirve para proporcionar la energía necesaria para elevar el agua acumulada y que constituye el equipo de bombeo.

En esta obra conmemorativa se fusionó la arquitectura de Ricardo Rivas, la pintura y escultura de Diego Rivera, así como la ingeniería hidráulica de Eduardo Molina Arévalo, lo que le brinda su estética única y relevancia histórica.

Esta infraestructura hidráulica incluye cerca de 300 pozos de extracción, bombas sumergibles y un acueducto que cruza el Parque Nacional de La Marquesa. Posee  una sección circular de 3.2 metros de diámetro, donde se transportan hasta 14 mil  litros de agua por segundo que abastecen a las delegaciones Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza de la CDMX.

La magia de esta  obra  comienza en su exterior  con la escultura de Tláloc, dios del agua y la lluvia, que posee dos cabezas: una viendo hacia el cielo y la otra hacia el cárcamo.  Esta composición fue planeada para que los viajeros pudieran verla desde un avión al llegar a la capital de México.

El genio de Diego Rivera se manifiesta en el mural que se mantuvo 40 años bajo el agua, hasta la reapertura del recinto en 2002. El mural plasma el origen de la vida en la tierra, basada en la teoría de Aleksandr Oparin, por ello en el piso se ven los primeros organismos que comenzaron a poblar el planeta.

En los muros laterales se aprecian otras formas de vida: plantas, algunos vertebrados y anfibios. Además, destaca la aparición del antecesor del hombre moderno, el homo sapiens, en África y Asia.

En 2010, en este recinto el artista mexicano Ariel Guzik instaló una cámara Lambdoma, la cual registra por medio de sensores eléctricos el ruido del agua y del viento y los transforma en ondas sonoras perceptibles para nuestro oído.

Una obra de arte, una pieza de ingeniería hidráulica que ejemplifica el urbanismo en su máxima expresión.

El Cárcamo de Dolores, perfecta fusión del arte y urbanismo

El espectacular mural subacuático en el Cárcamo de Chapultepec

La segunda sección del Bosque de Chapultepec aguarda, desde los años 50’s, un complejo hidráulico peculiar y curiosamente no tan conocido. El Cárcamo de Dolores se construyó justo en el fin del recorrido del túnel Atarasquillo, paraje acuoso por donde se conducía el río Lerma para abastecer de agua a la Ciudad de México.

Como un grandioso homenaje al agua, este edificio funcional fue diseñado por  los artistas Ricardo Rivas, Diego Rivera y Ariel Guzik ?en cofradía con su ingeniero, Eduardo Molina? de manera que pudiera reflejarse en él una especie de intervención de arte público, mediante un mural y una fuente que celebran el uso del agua en la cultura mexicana.

En este espacio se encuentra el edificio funcional del arquitecto Rivas, la improbable y mágica fuente  de Tláloc diseñada por Rivera, la Cámara Lambdoma de Ariel Guzik y uno de los murales más espectaculares proyectados por Diego Rivera titulado: El agua, el origen de la vida.

El mural se puede apreciar dentro del túnel que conduce a un tanque ubicado en el centro del edificio. Aquí es por donde entraban las aguas provenientes del Sistema Lerma hacia los tanques, punto simbólico al que se atribuyó un contexto metafórico muy bello por medio de esta extraordinaria pintura a escala.

Tanto el túnel como las cuatro caras del tanque de almacenamiento y el piso fueron pintados, de manera que se puede apreciar una espectacular historia sobre el elemento vital en su totalidad, representado a través de motivos prehispánicos muy al estilo del pintor. A decir de Diego Rivera, se trata de una suma sintética y expresiva de las funciones humanas del agua, “un elemento de unión y amalgamamiento entre la máquina que es el edificio y la sociedad humana que lo utiliza”.

Una de las metáforas más hermosas que corren por esta pintura subacuática es precisamente la parte del suelo, donde se encuentran dibujados microorganismos sobre franjas multicolor que culminan en formas estilizadas, tales como chalchihuites, mimetizando la representación de cuerpos de agua en los códices prehispánicos. El proceso evolutivo de los microorganismos, según Rivera, da origen a la vida, formando especies vegetales y animales de la que se desprenden dos figuras antropomorfas a la izquierda y derecha del tanque que emergen del agua: uno es un hombre de raza negra en el muro sur y una mujer de raza oriental en el norte.

Ya que por este conducto correría el agua, los ingredientes que se utilizaron para la realización de este mural subacuático tuvieron que probarse en laboratorios para asegurar la durabilidad de la pintura.

Conociendo la trascendencia del dios del agua Tláloc para las culturas mexicanas antiguas ?y no solo como dios sino como energía vital para el ser, fertilidad, conexión con el origen y camino o conducto al más allá?, es de vital importancia para todo citadinos conocer este espacio, que además de reflejar, en cada uno de sus pequeños detalles, siglos de una cultura eterna que no muere, representa un bello recordatorio de porqué es imprescindible el agua para todos; porqué es de importancia vital cuidar de su supervivencia.

El Cárcamo de Dolores, perfecta fusión del arte y urbanismo

10 razones para visitar el Cárcamo de Dolores en Chapultepec

1.- El Cárcamo de Dolores es una obra que conjuga la arquitectura de Ricardo Rivas, la ingeniería de Eduardo Molina Arévalo y el arte de Diego Rivera; que se ubica en la segunda sección del Bosque de Chapultepec.

2.- Este recinto actualmente es una sala alternativa del Museo de Historia Natural.

3.- La construcción fue hecha para conmemorar los trabajos del Sistema de Aguas de Lerma y fue inaugurado el 4 de septiembre de 1951.    4.- El Cárcamo de Dolores es símbolo de lo que el agua ha representado para la configuración de la Ciudad de México.

5.- El cárcamo cuenta con el mural subacuático El agua, origen de la vida, de Diego Rivera.    6.- El muralista mexicano se inspiró en la teoría del biólogo ruso Alexander Oparin, sobre la preponderancia del agua dentro de la evolución humana para plasmar su obra.

7.- En sus inicios, el cárcamo estuvo bajo el agua, cuyo movimiento hacía que el mural cobrara vida, pero se cambió el cauce del agua por el deterioro que generó a la obra de Rivera.

8.- Fuera del cárcamo también se encuentra una figura de la deidad prehispánica del agua, Tláloc, que fue hecha para que las aeronaves que pasaran pudieran observarla. 

9.- El Cárcamo de Dolores es una estructura única en el mundo por su arquitectura funcionalista, que responde al sentimiento de modernidad sin dejar de lado las raíces prehispánicas.  

10.- La construcción desde los años 60 ha tenido algunos cambios: el arquitecto Leónides Guadarrama incorporó fuentes en forma de serpiente.

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