¿Te gustaría viajar a México y probar uno de sus platillos más deliciosos y emblemáticos? Entonces no puedes perderte el mole poblano, una salsa espesa y compleja que se sirve con guajolote o pollo, y que tiene un origen prehispánico y colonial. En este artículo te contamos la historia y el origen del mole poblano, así como una receta para que puedas prepararlo en casa. ¡No te lo pierdas!
El mole poblano es una especialidad cultural culinaria de la ciudad de Puebla, capital del estado homónimo. El nombre proviene del náhuatl “molli”, que significa salsa o mezcla. El mole poblano se compone de una gran variedad de ingredientes, entre los que destacan los chiles, las especias, los frutos secos y el chocolate. Estos ingredientes se muelen y se cocinan hasta obtener una salsa espesa y aromática, que se vierte sobre piezas de guajolote (pavo doméstico) o pollo cocido. El mole poblano se espolvorea con ajonjolí (semillas de sésamo) y se acompaña con arroz blanco y tortillas de maíz.
El mole poblano es el platillo más representativo de México, y uno de los más reconocidos a nivel internacional. Su sabor es una combinación de dulce, picante y amargo, que refleja el mestizaje y la diversidad de la gastronomía mexicana. El mole poblano es un platillo festivo, que se consume especialmente en ocasiones especiales como bodas, bautizos, cumpleaños o fiestas patrias.
La historia del mole se remonta a la época prehispánica, cuando los aztecas preparaban para los grandes señores un platillo complejo llamado “molli”, que consistía en una salsa de chiles y pepita de calabaza con la que adobaban carne de guajolote. Los primeros moles carecían de chocolate, por lo que no se le puede ubicar como una salsa de chocolate, sino como una salsa picante.
Tras la Conquista, muchos ingredientes llegados de otras tierras (como canela, clavo o almendra), así como chocolate amargo, fueron añadidos a la receta ancestral. El mole poblano, tal como lo conocemos hoy en día, fue el resultado de un proceso largo y anónimo que tuvo a las cocinas populares como laboratorio, los metates como herramientas y a miles de mujeres indígenas y mestizas como verdaderas creadoras.
Sin embargo, existen varias leyendas que atribuyen el origen del mole poblano a diferentes personajes históricos. Una de las más conocidas es la que sitúa al mole en el convento dominico de Santa Rosa en la ciudad de Puebla, en el siglo XVII. Según esta leyenda, sor Andrea de la Asunción creó el mole con inspiración divina para agasajar al obispo don Manuel Fernández de Santa Cruz y al virrey Conde de Paredes y Marqués de la Laguna.
Otra versión cuenta que el mole fue creado por accidente en una cena que se le iba a hacer al mismo obispo. La leyenda dice que fray Pascual —horas antes del banquete— iba a guardar algunos chiles e ingredientes en la alacena, pero tropezó sin querer en la olla donde se cocinaba el guajolote (que se iba a servir en la cena) y así fue como se creó la mezcla.
No sabemos la veracidad de estas leyendas, pues el mole poblano es un platillo que requiere de una elaboración minuciosa y sofisticada, que difícilmente podría ser fruto de la casualidad o la improvisación. Lo que sí sabemos es que el mole poblano es un platillo que ha ido evolucionando y adaptándose a los nuevos ingredientes y gustos de cada región y época. Hoy en día existen más de 50 variedades de mole en todo el país, como el mole verde, el mole amarillo, el mole negro, el mole coloradito, el mole almendrado, el pipián verde y rojo, entre otros.

El mole poblano es uno de los platillos más representativos y deliciosos de la gastronomía mexicana. Se trata de una salsa espesa y compleja, hecha con chiles, especias, frutos secos y chocolate, que se sirve con guajolote (pavo) o pollo. Su origen se remonta a la época prehispánica y colonial, y tiene diferentes versiones y variantes según la región y la familia que lo prepara. En esta receta te enseñamos a hacer un mole poblano fácil y tradicional, que puedes disfrutar en casa o en tus fiestas.

Si quieres probar el auténtico mole poblano, lo mejor es viajar a Puebla y visitar alguno de los restaurantes que lo ofrecen con recetas tradicionales y caseras. Algunos de los más recomendados son:
El mole poblano es un platillo que representa la esencia de México: su diversidad, su mestizaje, su historia y su sabor. Es un platillo que se disfruta en familia y en comunidad, que se comparte y se celebra. Es un platillo que te invita a viajar a Puebla y a conocer su cultura y su gente. Es un platillo que no puedes dejar de probar si quieres vivir una experiencia gastronómica única e inolvidable.
¿Te gustó este artículo? ¿Te animas a preparar el mole poblano en casa? ¿O prefieres viajar a Puebla y probarlo en alguno de los restaurantes que te recomendamos? Déjanos tus comentarios y comparte este artículo con tus amigos. Y si quieres saber más sobre otros platillos mexicanos, sìguenos en redes sociales, donde te contamos todo lo que necesitas saber para viajar por México y disfrutar de su gastronomía.