Los asilos de ancianos en Ciudad de México activan contingencia

Para evitar contagios por el Covid-19, las casas hogar para personas de la tercera edad activaron planes de contingencia esta semana como cancelar visitas, evitar que los residentes salgan a pasear, colocarles cubrebocas y distribuir gel.

Milenio

Para evitar contagios por el Covid-19, las casas hogar para personas de la tercera edad activaron planes de contingencia esta semana como cancelar visitas, evitar que los residentes salgan a pasear con sus familiares, colocarles cubrebocas y distribuir gel antibacterial en cada espacio de los asilos; así como chequeos médicos diarios.

Luego de que ayer se diera a conocer que al menos 19 adultos de la Residencia de Mayores Monte Hermoso de Madrid murieron tras un brote de coronavius, MILENIO realizó un recorrido por asilos de ancianos y se confirmó que ante el riesgo de contar con una población vulnerable decidieron extremar sus precauciones para evitar la propagación del virus.

En Hogar para Ancianos Matías Romero acordaron que desde este miércoles quedan estrictamente prohibidas todo tipo de visitas por 30 días, mientras que el personal también se está sometiendo a protocolos extremos.

“El cubrebocas lo usa únicamente el personal de enfermería, de cocina y de mantenimiento. Como también tenemos personal que se desplaza a diferentes puntos de la ciudad y que usan transporte público instrucción que ya se nos dio a todos es que lleguemos e inmediatamente apliquemos gel antibacterial, procedemos a un lugar donde tenemos estancias para cambio de ropa, nos tenemos que cambiar la ropa con la que llegamos, la dejamos guardada, nos ponemos ropa para trabajar y estar aquí todo el día en las instalaciones y posteriormente cuando termina en turno de trabajo colocarse su ropa y retirarse.

"Otra de las recomendaciones es usar guantes en el trayecto a nuestras casas y para los que usan transporte público incluso tener el pasaje exacto para evitar contacto con las manos”, explicó el director Antonio Soriano Barrón.

En este caso las actividades al interior de la residencia no se suspendieron sino que por el contrario se programarán más sesiones de baile, activación física, lectura y cine para mantenerlos activos; incluso actividades al aire libre en grupos reducidos.

En otros asilos como Casa Betti, por norma no pueden imponer medidas estrictas pero han acordado prohibir la entrada de niños y reducir cuanto sea posible la visita de familiares y salidas a plazas comerciales, mercados o restaurantes concurridos; además de que ellas mismas han sugerido alternativas de prevención como usar cubrebocas aunque ninguna esté enferma.

“Sirve un poquito para tranquilidad de ellas porque tienden a maximizar un poco las cosas, sabemos que están en control y con presencia médica pero ellas nos lo piden y es para que estén tranquilas. Precisamente por la cantidad de información, hace unos días llegó una residente a decir ‘es que tengo tos ¿no será coronavirus?’, entonces se le brinda atención con la enfermera y la doctora y se descarta de manera muy sencilla”, explicó el director Juan Carlos García.

Las residentes que platicaron con MILENIO dijeron en su mayoría estar satisfechas con estas medidas de prevención que incluyen chequeos médicos diarios y mantenerse vitaminadas, pues coinciden en que “estamos muy grandes y probablemente seamos más afectadas que otras personas”.

Incluso, se vigilan entre ellas, como la señora Martha que dice que “más allá de los achaques de alguien de 79 años” se siente bien pero acata las medidas y ayuda a sus compañeras.

“No salgo a la calle, estoy lavándome las manos constantemente, no me llevo de todas maneras las manos a la cara y si tengo higiene, cuando veo a mis compañeras le digo haga lo mismo”.

Aunque otras como la señora Dulce, dijo estar molesta porque no todas han aceptado las medidas y eso las pone en riesgo.

“No todas las aceptan y entonces aquí es una ley de aceptación o de rechazo, o todas o nadie, a mí no me parece que unas sí y otras no, no estoy de acuerdo en eso. Yo hago todas las medidas de higiene ya que yo fui enfermera 33 años en el hospital general entonces estoy contenta porque yo sí lo sigo por mi persona, porque me quiero, porque quiero a mis hijas”.

Unas más, no están preocupadas por ellas sino por lo que pasa afuera: “Yo estoy viendo todos los días las noticias porque sí me interesa estar enterada de todo, el saber si están bien o no. Nosotros aquí estamos como un capelo de cristal que no nos pasa nada pero los que están afuera, mis hijos, mis nietos, todos ellos me apuran y estoy muy preocupada por todo lo que pasa”, dijo Bertha, otra de las residentes.