¿Cuándo se pone y que lleva la ofrenda del Día de Muertos? Las fechas para poner un altar de muertos u ofrenda por el Día de Muertos pueden variar, pero suelen colocarse desde el 25 de octubre. El Día de Muertos, que se celebra a finales de octubre y principios de noviembre, se acerca y una pregunta recurrente es cuándo se debe colocar el altar de muertos u ofrenda.
Las fechas para la celebración del Día de Muertos varían de acuerdo con la tradición, ya que por ejemplo, según el calendario católico, el 1 de noviembre se conmemora a Todos los Santos y el 2 de noviembre a los Fieles Difuntos.
No obstante, la tradición popular indica que el 1 es el día de arribo para los niños fallecidos, mientras que el 2 de noviembre para los adultos.
Lo cierto es que el Día de Muertos en México se celebra desde el 25 de octubre y hasta el 3 de noviembre.
Algunas familias acostumbran colocar la ofrenda o altar de muertos entre el 25 y el 28 de octubre.
Se dice que el 29 de octubre se prende una veladora y se coloca un vaso de agua para aquellos difuntos desamparados y olvidados.
Los días 30 y 31 de octubre se coloca el altar de muertos para los niños que murieron sin recibir el sacramento del bautismo.
El 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, el altar de muertos se dedica a los niños que murieron.
El 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos, es cuando todas las ánimas visitan el altar de muertos .

El especialista José Eric Mendoza Luján detalla que en las ofrendas mexicanas hay varios aspectos, como la cantidad, la cual es un objeto diferenciador que no necesariamente representa la situación económica de los dolientes.
“Podemos considerar que una ofrenda completa tiene los siguientes elementos conformadores: flores, ceras, alimentos, bebidas alcohólicas e imágenes religiosas. Por lo general solo en la festividad de los difuntos este cuadro general de componentes es observado en su totalidad”, escribe en Que viva el Día de Muertos. Rituales que hay que vivir en torno a la muerte.
Los alimentos juegan un papel muy importante en estos rituales, Luz Arango Restrepo dedica toda una investigación a ello y explica el Día de Muertos tiene una serie de elementos que lo convierten en una “poderosa afirmación de la vida”.
Además, describe que hay dos formas en las que se usa el alimento: como ofrenda a los muertos y en la elaboración de figuras, como cráneos, que se intercambian entre amigos y familiares o se ponen en los altares.
Así, aunque no hay una guía única que concentre toda la diversidad de Día de Muertos, estos son algunos de los alimentos tradicionales en los altares.
Hay de todas las formas y sabores, en cada región es diferente, se trata de un pan de temporada con el que marcamos simbólicamente esta fecha en el calendario y al comerlo incorporamos en nuestro ser a nuestros difuntos, según el antropólogo Luis Alberto Vargas.
Luz Arango Restrepo expone que los cráneos de azúcar se suelen personalizar con los nombres de las personas, así los individuos se comen su propia muerte y rechazan esa realidad.
También se elaboran en azúcar o chocolate ataúdes y esqueletos completos.
Destaca que todas estas figuras son de materiales efímeros, para conmemorar el momento.
Hay diversos dulces que se realizan para la ofrenda según la región, algunos de los más famosos son el de tejocotes y el de calabaza de Castilla, también llamada Calabaza de Todos los Santos, ambos productos que se cultivan durante el otoño.
Según las creencias, en Día de Muertos los difuntos regresan para convivir y comer con los vivos.
Aquí la lista se puede volver infinita, se coloca en el altar aquellos platillos para recordar a los muertos, más o menos elaborados, desde cacahuates, hasta preparaciones complejas como el mole y los tamales, todo varía según la región.
También se colocan bebidas como pulque, tequila, mezcal, o bien, en Tabasco una de las más importantes es el pozol en todas sus presentaciones, para brindar con los muertos.