Muere Abimael Guzmán, sanguinario terrorista peruano fundador de Sendero Luminoso

Muere el sanguinario terrorista peruano Abimael Guzmán

Muere Abimael Guzmán, sanguinario terrorista peruano fundador de Sendero Luminoso, comenzó su carrera como un popular y carismático  catedrático de filosofía en la universidad San Cristóbal de Huamanga. Casi tres décadas después, cuando fue arrestado,  era considerado uno de los hombres más odiados del Perú, responsable de 69.000 muertes, un oscuro legado que se recuerda tras el fallecimiento del líder de Sendero Luminoso Abimael Guzmán Reynoso.

El dirigente político tornado en terrorista murió ayer a las  6:40 en el  Centro de Reclusión de Máxima Seguridad de la Base Naval del Callao, donde cumplía su condena de cadena perpetua. Las autoridades reportaron a medios y agencias como EFE y AFP que la causa fueron  complicaciones en su estado de salud.

En las últimas semanas Guzmán experimentó un constante deterioro, afectado por soriasis e hipertensión. Tenía 86 años, de los cuales pasó casi 29 tras la rejas, después de que fuera  arrestado el 12 de septiembre de 1992.

Conocido por sus seguidores como Presidente Gonzalo, nació el 3 de diciembre de 1934 en Mollendo, departamento de  Arequipa. Fue  bachiller en derecho y catedrático de filosofía y en la década de 1960  desarrolló y lideró diversos grupos comunistas de filiación maoísta.

 Su zona de acción fue el departamento de Ayacucho. Trabajó como profesor en la universidad San Cristóbal de Huamanga, donde fundó  Fracción Roja, que luego derivaría en Sendero Luminoso, cuyo nombre deriva de una  cita de José Carlos Mariátegui, del Partido Comunista Peruano: “El marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución”.

Según El Comercio de Lima, Guzmán  desarrolló una versión violenta del marxismo y pasó a la clandestinidad en los 70. Con sus seguidores declararon la guerra al Estado Peruano, que trataba de volver  a la democracia tras las dictaduras militares.

Su primera acción delictiva fue robar y quemar ánforas de votación en Chuschi en 1980. Un comienzo de bajo perfil para una década teñida por la sangre de millares de peruanos, entre policías, militares, campesinos y pobladores urbanos.

Sendero Luminoso no dudaba en asesinar alcaldes y policías de pequeños pueblos, siempre con la venia de su líder, para presionar a la gente para que se pliegue a su causa. Si se negaban, o peor si se resistían, Guzmán   ordenaba matanzas contra la población. Una de las más infames fue la de  Lucanamarca, con  69 personas y asesinadas a machetazos.

Con acciones de ese tipo los terroristas se autosabotearon. Según su doctrina, la estrategia consistía en tomar el poder en el campo para avanzar a  las urbes. Más la violencia solo logró el repudio de los sectores campesinos.

Por ello llegando el final de los 80 se trasladaron los ataques a las ciudades. Los atentados de cochebomba tenían aterrorizada a Lima, hasta que el cabecilla fue capturado en un operativo.

Tuvo dos juicios: en 1993 y en  2006. En ambos se le condenó a cadena perpetua.

El presidente peruano, Pedro Castillo, expresó que Guzmán fue “responsable de la pérdida de incontables vidas de nuestros compatriotas”. “Nuestra posición de condena al terrorismo es firme e indeclinable. Solo en democracia construiremos un Perú de justicia y desarrollo para nuestro pueblo”, agregó.

Distintos políticos manifestaron la necesidad de evitar que se convierta en un mártir para el todavía activo Sendero Luminoso, ahora aliado del narcotráfico. El exministro Fernando Rospigliosi opinó que los restos deberían ser cremados y la cenizas arrojadas al mar. 

“La muerte va a tener muchas consecuencias porque (Sendero Luminoso) se va a desmoronar, él era un semidios”, declaró el excoronel de la policía Benedicto Jiménez, quien lideró la captura de Guzmán.

HOJA DE VIDA

Guzmán  Nacido el 3 de  diciembre de 1934 en Mollendo (Perú)   fue catedrático de filosofía.

Inicios   En  1980 inició las  actividades terroristas y fundó la guerrilla Sendero Luminoso.

Condenado  Fue detenido el 12 de septiembre de 1992 y condenado a cadena perpetua.

No existe protocolo

Tras la muerte, se generó toda una controversia sobre qué es lo que ocurrirá con los restos del genocida. Su abogado llegó en la tarde hasta la Morgue del Callao para reclamar el cuerpo, a pedido Iparraguirre, aunque no supo precisar dónde se buscaba ser enterrado.

El ministro de Justicia, Aníbal Torres, comentó a Perú21 que correspondía al Ministerio Público definir el futuro de los restos de Guzmán. Agregó que, desde el Ejecutivo, se estaba sugiriendo que se considere la incineración y, de ser posible, que sus restos sean lanzados al mar.

“Porque colocarlo en una fosa común puede dar lugar para que sujetos seguidores le rindan culto”, acotó. “Es simplemente una recomendación, porque no hay un protocolo en ese sentido”, añadió.

Aunque el premier Guido Bellido dijo por la noche que esa (la incineración) “probablemente” sea “una decisión del presidente”. “Todavía no he conversado con él. Cualquiera sea la decisión del Ejecutivo, todo el país tenemos que estar de acuerdo”, añadió.

Al cierre de la edición, la necropsia había finalizado. Los documentos del procedimiento habrían sido entregados al abogado de Guzmán, que aún permanecía en la Morgue del Callao.

Desde el penal de mujeres Virgen de Fátima, el INPE permitió que Elena Iparraguirre se dirija a sus huestes y culpó al Estado por la muerte de cabecilla senderista. Dijo que haría hasta lo imposible para que el cuerpo de Guzmán sea entregado a una “excompañera” que sí está en libertad.

Ante la muerte del cabecilla terrorista, la Policía Nacional se puso en “alerta absoluta”, a fin de prevenir posibles alteraciones al orden público. Y la Procuraduría Antiterrorismo presentó una denuncia de forma preventiva ante la Fiscalía “contra los que resulten responsables” por presunta apología del terrorismo.

Castillo en su laberinto

No dejó de llamar la atención ayer la falta de un pronunciamiento claro por parte de algunos miembros del Ejecutivo, como del premier Guido Bellido y del ministro de Trabajo, Iber Maraví, quienes estuvieron ayer en Arequipa y Ayacucho, respectivamente.

Incluso el presidente Pedro Castillo, que ayer partió temprano a Chota (Cajamarca), recién tuvo un primer comentario sobre las 12:30 p.m.

“Falleció el cabecilla terrorista Abimael Guzmán, responsable de la pérdida de incontables vidas de nuestros compatriotas. Nuestra posición de condena al terrorismo es firme e indeclinable”, dijo en Twitter.

Al respecto, el expremier Pedro Cateriano le enrostró a Castillo que su postura frente al terrorismo no es firme ni indeclinable. “Su irresponsable conducta y silencio frente a las graves denuncias contra dos de sus ministros manchados por sus acciones y elogios en favor del terrorismo, prueban mi afirmación”, indicó.

TENGA EN CUENTA:

Guzmán contaba con dos cadenas perpetuas. Tras su captura el 12 de setiembre de 1992, fue juzgado por una corte militar de jueces sin rostro.

En 2003, se ordenó que se le volviera a juzgar. En octubre de 2006, la justicia logró un histórico fallo: lo condenó a cadena perpetua por la masacre de Lucanamarca.

En setiembre de 2008, se impuso una segunda cadena perpetua por el caso Tarata.

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