Creador de un voluminoso catálogo de canciones inolvidables, un recorrido por las claves que convirtieron al músico estadounidense en una leyenda. Infobae Cultura dialogó con Edgardo Scott, autor del ensayo “¿Por qué escuchamos a Stevie Wonder?”, donde repasa los puntos fundamentales de su éxito

Dicen que los tiempos de Dios son perfectos… Stevie llegó al mundo un 13 de mayo de 1950, un mes y medio antes de lo esperado. Su entrada al mundo fue inesperada. El primer reto lo tuvo en los primeros días cuando fue puesto en una maquina para mantenerlo con vida. Los médicos lo mantuvieron con vida, pero también fueron responsables de que perdiera la vista.

Su madre, nunca trato la ceguera como una discapacidad, sino todo lo contrario, intentó que su hijo tuviera acceso al mundo así que le compró una grabadora más tarde le compraría una armónica y una batería. Años más tarde Stevie y su madre fueron nominados a los Premios Grammy por la canción “Signed, Sealed, Delivered”.

Los años 70 son considerados por algunos los mejores de su carrera, aunque en los 80 tuvo sus mayores éxitos de ventas, y un momento vital que pudo verse truncado por un accidente de tráfico en Carolina del Norte el 6 de agosto de 1973, por el que estuvo cuatro días en coma después de que el coche en el que viajaba se chocara con un camión. Aunque temporalmente perdió el sentido del gusto y del olfato, se recuperó pronto de sus lesiones, ya que meses después emprendería una gira europea en la que demostró estar en plena forma.

Wonder, que perdió la vista poco después de nacer, alcanzó una enorme popularidad en nuestro país al protagonizar una campaña publicitaria para la Dirección General de Tráfico en la que decía aquel inolvidable 'si bebes no conduzcas', auspiciada por la enorme popularidad de la canción 'Don't drive drunk', de la banda sonora de 'La mujer de rojo', por la que ganaría el Oscar en 1985 gracias a una de sus canciones más inolvidables, 'I just called to say I love you'. Ese mismo año también daría la vuelta al mundo con el mítico 'We are the world', un tema compuesto por Michael Jackson y Lionel Richie en el que algunos de los artistas más emblemáticos de América unían sus voces para recaudar fondos para luchar contra la terrible hambruna que asolaba Etiopía en esos años.

Aunque parezca paradójico, quizás la faceta menos conocida de Stevie Wonder en nuestro país sea la sentimental y no porque no haya sido intensa, pues ha estado casado en tres ocasiones y tiene nueve hijos de cinco mujeres distintas. No tuvo hijos en su primer y efímero matrimonio con Syreeta Wright, una de las cantantes en nómina de la mítica discográfica Motown, de quien se divorció en buenos términos tras dos años de casados, en 1972, y quien le introdujo en el universo de la meditación. Tres años más tarde, el 2 de febrero de 1975, nacería su hija Aisha, fruto de su relación con Yolanda Simmons, a quien conoció cuando fue a pedir trabajo como secretaria a su discográfica. La niña sería, además, su inspiración para una de sus canciones más populares y entrañables, 'Isn't she lovely'. "Era lo que necesitaba para mi vida y para mi música", declararía Wonder, a quien su hija acompañó en algunas giras y con quien grabaría el dúo 'Positivity' en su disco 'A time to love', que publicó en 2005. Stevie y Yolanda tendrían otro hijo, Keita, en 1977, quien también ha trabajado en la industria musical.

Tras esta relación vino otra muy discreta con la cantante Melody McCulley, con quien tuvo a su hijo Mumtaz Morris, músico de 37 años: "Mi padre es una tremenda influencia musical para mí. Especialmente a la hora tocar el piano y escribir música. Muchas veces pienso en su proceso creativo. Mi madre también me ha influido. Ella cantó con mi padre durante años. Recuerda que cuando yo era joven, intentaba que cantara, pero era terrible, no tenía oído para ello. Ahora me dice que no sabe de dónde ha salido mi voz porque cuando estaba creciendo no tenía ningún interés en la música y solo quería jugar al fútbol (americano) y al baloncesto", declaraba a Las Vegas Black Image hace una década cuando intentaba labrarse su propia carrera.

Stevie Wonder ampliaría su familia posteriormente con dos hijos, Sophia y Kwame, al parecer de una misma madre, cuya identidad nunca ha sido desvelada, y en 2001 llegó su segunda boda con la diseñadora de moda Kai Millard, de quien sse divorció en 2012 (aunque llevaban separados desde 2009), por "diferencias irreconciliables", que es la fórmula más común para una pronta resolución del proceso, y dos hijos, Kailand, que en ocasiones ha tocado la batería con él, y Mandla, que nació el mismo día que él cumplía 55 años, el 13 de mayo de 2005. La pareja llegó a un acuerdo por el que el cantante pasó 25.000 dólares mensuales por la manutención de sus dos hijos en régimen de custodia compartida.

La opacidad de Wonder respecto a su vida privada llega a tal punto que solo se conoce uno de los nombres de los dos hijos (una niña llamada Nia) que tiene con Tomeeka Bracy, con quien se casó en el verano de 2017 tras cinco años de relación en una ceremonia repleta de estrellas de la música como John Legend, Usher y Pharrell Williams, pero siempre bajo sus estrictos códigos de intimidad.

Sus fans siguen esperando los dos supuestos discos en manos del productor canadiense David Foster, artífice de grandes éxitos de Céline Dion (con ella ha grabado un cover de su gran éxito 'Overjoyed') y Barbra Streisand, y que deberían haber visto la luz en 2014, pero en los últimos años se han tenido que conformar con colaboraciones musicales esporádicas y algunos conciertos en los que ha desgranado las canciones que le llevaron a ser uno de los artistas más celebrados del mundo con 25 premios Grammy y más de cien millones de discos vendidos, los mismos millones de dólares, aproximadamente, que le atribuyen de fortuna.

Stevie Wonder cumple 70 años, un referente mundial lleno de éxitos

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