Santoral católico: ¿Qué santo se celebra hoy 26 de julio? El 26 de julio es una fecha especial para la Iglesia católica, ya que se conmemora la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. Ellos son los patronos de los abuelos, los matrimonios y las familias cristianas. En este artículo te contaremos más sobre su vida, su ejemplo y su intercesión, así como sobre otros santos que también celebramos hoy.
San Joaquín y Santa Ana eran un matrimonio piadoso y generoso que vivía en Nazaret. Ellos deseaban tener hijos, pero no podían concebir. Por eso, se encomendaban a Dios con mucha fe y confianza. Un día, un ángel se les apareció por separado y les anunció que tendrían una hija, a la que debían llamar María. Ellos aceptaron con alegría y gratitud el don de Dios y educaron a su hija en el amor y la obediencia a su voluntad.
María creció siendo una niña santa y llena de gracia. A los tres años fue presentada en el templo de Jerusalén, donde se consagró al servicio de Dios. A los catorce años fue desposada con José, un carpintero justo y fiel. Poco después, el ángel Gabriel le anunció que sería la madre del Mesías, el Hijo de Dios. María dijo sí con humildad y disponibilidad, y quedó encinta por obra del Espíritu Santo.
San Joaquín y Santa Ana tuvieron el privilegio de conocer y cuidar a su nieto Jesús, el Salvador del mundo. Ellos le transmitieron su fe y su cariño, y le enseñaron las tradiciones de su pueblo. Según una tradición, ellos murieron poco antes de que Jesús iniciara su vida pública.
San Joaquín y Santa Ana son modelos de fidelidad conyugal, fecundidad espiritual y confianza en Dios. Ellos nos enseñan a valorar el don de la vida, a cuidar a nuestros hijos y nietos con amor, y a rezar por sus necesidades. También nos invitan a abrirnos a la acción de Dios en nuestra historia, a colaborar con su plan de salvación, y a acoger a Jesús como el centro de nuestra familia.
La devoción a San Joaquín y Santa Ana se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Los primeros testimonios sobre sus nombres y su historia se encuentran en los evangelios apócrifos, unos escritos no inspirados por Dios pero que reflejan la tradición popular. La Iglesia oriental les venera desde el siglo VI, mientras que la Iglesia occidental les reconoce como santos desde el siglo X.
La fiesta de San Joaquín y Santa Ana se celebra el 26 de julio desde el siglo XVI, cuando el papa Gregorio XIII la estableció para toda la Iglesia latina. Anteriormente, se celebraba en diferentes fechas según los lugares. En algunos países, como España o México, se les llama también los santos abuelitos o los santos viejitos.
San Joaquín y Santa Ana son patronos de muchos lugares e instituciones. Por ejemplo, son patronos de la ciudad de Florencia en Italia, de la provincia de Quebec en Canadá, o del Colegio Mayor Universitario San Pablo en Madrid. También son patronos de varias órdenes religiosas dedicadas al cuidado de los ancianos o la educación cristiana.
La iconografía tradicional representa a San Joaquín y Santa Ana como un matrimonio anciano que sostiene entre sus brazos a la Virgen María niña o al Niño Jesús. A veces también aparecen junto al ángel que les anunció el nacimiento de María o junto al templo donde la presentaron. Sus atributos son el libro sagrado, la vara florida o el cordero.
San Joaquín y Santa Ana son unos poderosos intercesores ante Dios. Ellos conocen las alegrías y las dificultades de la vida familiar, y pueden ayudarnos a vivirlas con fe y esperanza. Ellos también nos acercan a su hija María y a su nieto Jesús, y nos enseñan a amarlos y seguirlos.
Podemos recurrir a San Joaquín y Santa Ana en cualquier momento, pero especialmente en las siguientes situaciones:
Para pedir la intercesión de San Joaquín y Santa Ana, podemos rezar la siguiente oración:
Oh gloriosos San Joaquín y Santa Ana, padres de la Madre de Dios y abuelos de Jesús, os encomendamos nuestras intenciones (se pide lo que se desea). Confiados en vuestra poderosa intercesión, os pedimos que nos alcancéis de Dios las gracias que necesitamos para nuestra salvación y para el bien de nuestras familias. Ayudadnos a vivir el amor conyugal con fidelidad, a educar a nuestros hijos o nietos en la fe, a honrar a nuestros padres o abuelos, y a crecer en nuestra relación con Dios y con la Iglesia. Asistidnos en las horas difíciles de la vida, consoladnos en las penas, fortalecednos en las tentaciones, y acompañadnos hasta el final de nuestros días. Amén.
Además de San Joaquín y Santa Ana, hoy también recordamos a otros santos que nos inspiran con su testimonio: