Creel es un destino lleno de historia y tradición. Sus alrededores abundantes en pinos y encinos despiertan el espíritu aventurero para visitar este lugar que se conoce como la puerta de entrada a las Barrancas del Cobre, uno de los sistemas de barrancas más largos del mundo. Este Pueblo Mágico, también llamado “Estación Creel”, cautiva a los visitantes con sus grandiosos e impactantes escenarios y con la presencia constante de los rarámuri, una de las etnias mejor conservadas de América.
Creel es un pueblo apacible de poco más de 5.000 habitantes. El centro medular de la localidad es su Plaza de Armas, alrededor de la cual se sitúan sus principales edificaciones religiosas y casas, incluyendo las dedicadas a exaltar los hermosos y ancestrales rasgos de la cultura de los indígenas rarámuris. Creel es también un punto estratégico para explorar las maravillas naturales que ofrece la Sierra Tarahumara, como las peñas, los valles, los lagos, las cascadas y los ríos.
El Pueblo Mágico Creel se localiza al sureste del estado de Chihuahua, a unos 247 kilómetros de la capital estatal y a unos 1.500 kilómetros de Ciudad de México. Para llegar a Creel desde Chihuahua, se puede tomar la carretera federal número 16, que pasa por Cuauhtémoc y San Juanito. Para llegar desde Ciudad de México, se puede tomar la carretera federal número 45 hasta Zacatecas y luego la carretera federal número 49 hasta Torreón. Desde ahí, se puede seguir por la carretera federal número 40 hasta Parral y luego por la carretera estatal número 24 hasta Creel.
Otra opción es llegar en el tren “El Chepe”, que recorre la ruta Chihuahua-Los Mochis y tiene una parada en Creel. Este tren ofrece una experiencia única, al atravesar túneles, puentes y acantilados, con vistas espectaculares de las Barrancas del Cobre. El costo del boleto depende de la clase y el tramo que se elija, pero puede ir desde los 1.000 hasta los 3.000 pesos por persona.
Es el corazón del pueblo, donde se concentra la vida social y comercial. En su centro se encuentra un kiosco de estilo francés, rodeado de árboles y bancas. Alrededor de la plaza se ubican algunos edificios históricos, como la antigua estación del ferrocarril, la casa de la familia Creel y la presidencia municipal. También se pueden encontrar tiendas de artesanías rarámuri, restaurantes, cafeterías y hoteles.
Es el templo principal del pueblo, construido en 1894 con piedra y madera. Su fachada es de estilo neogótico, con dos torres rematadas por cruces. Su interior es sencillo, pero alberga una imagen de Cristo Rey tallada en madera por los rarámuri. La iglesia se encuentra frente a la plaza de armas y se ilumina por las noches.
Es un museo que ocupa el antiguo convento de San Ignacio de Loyola, fundado en 1678 por los jesuitas. El edificio es de adobe y piedra, con gruesas paredes y techos de madera. El museo cuenta con varias salas que exhiben una colección de 45 pinturas de arte sacro, recopiladas de los viejos centros de culto rarámuri. La entrada al museo tiene un costo de 20 pesos por persona.
Es un museo que muestra la riqueza cultural y artística de los rarámuri, a través de sus diversas manifestaciones. El museo tiene varias salas que exhiben piezas de cestería, textiles, cerámica, instrumentos musicales, juguetes y objetos rituales. También se pueden apreciar fotografías, mapas y documentos que ilustran la historia y el modo de vida de este pueblo originario. La entrada al museo es gratuita.
Es un valle que debe su nombre a las curiosas formaciones rocosas que parecen hongos gigantes. Estas rocas son el resultado de la erosión del viento y el agua sobre la piedra volcánica. El valle se encuentra a unos 10 kilómetros al sur de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo.
Es un valle que también debe su nombre a las caprichosas formaciones rocosas que parecen ranas saltando. Estas rocas también son producto de la erosión sobre la piedra volcánica. El valle se encuentra a unos 12 kilómetros al sur de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lugar es ideal para admirar el paisaje, tomar fotografías o practicar senderismo.
Es un valle que también debe su nombre a las impresionantes formaciones rocosas que parecen monjes rezando. Estas rocas tienen una altura de hasta 50 metros y son producto de la erosión sobre la piedra caliza. El valle se encuentra a unos 15 kilómetros al sur de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lugar es ideal para admirar el paisaje, tomar fotografías o practicar senderismo.
Es un lago artificial que se formó por la construcción de una presa en el arroyo San Ignacio. El lago tiene una forma irregular que recuerda a una herradura y está rodeado por un bosque de pinos y encinos. El lago se encuentra a unos 5 kilómetros al oeste de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lago es ideal para practicar actividades acuáticas, como pasear en lancha o kayak, o simplemente disfrutar de la tranquilidad y el paisaje.
Es una cascada que se forma por el río Cusárare, que desciende desde una altura de 30 metros. La cascada se encuentra a unos 20 kilómetros al sureste de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lugar es ideal para admirar la belleza natural, tomar fotografías o practicar senderismo. Cerca de la cascada se encuentra la Misión de Cusárare, una antigua iglesia construida por los jesuitas en el siglo XVIII.
Es una misión fundada por los jesuitas en 1678, dedicada a San Ignacio de Loyola. La misión se encuentra a unos 8 kilómetros al oeste de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. La misión cuenta con una iglesia de piedra y adobe, con un retablo barroco y una imagen de San Ignacio. También cuenta con un museo que exhibe pinturas, esculturas y objetos religiosos de los siglos XVII y XVIII.
Explora el Centro Histórico: Creel te recibe con su encantador centro histórico lleno de historia y arquitectura colonial. Puedes visitar la Plaza de Armas, la Iglesia de Cristo Rey, la antigua estación del ferrocarril y la casa de la familia Creel. También puedes comprar artesanías rarámuri, probar la gastronomía local o disfrutar de un café.
Recorre el Museo de Arte Sacro: Este museo ocupa el antiguo convento de San Ignacio de Loyola, fundado en 1678 por los jesuitas. El museo cuenta con varias salas que exhiben una colección de 45 pinturas de arte sacro, recopiladas de los viejos centros de culto rarámuri. La entrada al museo tiene un costo de 20 pesos por persona.
Visita el Museo Casa de las Artesanías: Este museo muestra la riqueza cultural y artística de los rarámuri, a través de sus diversas manifestaciones. El museo tiene varias salas que exhiben piezas de cestería, textiles, cerámica, instrumentos musicales, juguetes y objetos rituales. También se pueden apreciar fotografías, mapas y documentos que ilustran la historia y el modo de vida de este pueblo originario. La entrada al museo es gratuita.
Admira el Valle de los Hongos: Este valle debe su nombre a las curiosas formaciones rocosas que parecen hongos gigantes. Estas rocas son el resultado de la erosión del viento y el agua sobre la piedra volcánica. El valle se encuentra a unos 10 kilómetros al sur de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lugar es ideal para admirar el paisaje, tomar fotografías o practicar senderismo.
Descubre el Valle de las Ranas: Este valle también debe su nombre a las caprichosas formaciones rocosas que parecen ranas saltando. Estas rocas también son producto de la erosión sobre la piedra volcánica. El valle se encuentra a unos 12 kilómetros al sur de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lugar es ideal para admirar el paisaje, tomar fotografías o practicar senderismo.
Maravíllate con el Valle de los Monjes: Este valle también debe su nombre a las impresionantes formaciones rocosas que parecen monjes rezando. Estas rocas tienen una altura de hasta 50 metros y son producto de la erosión sobre la piedra caliza. El valle se encuentra a unos 15 kilómetros al sur de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lugar es ideal para admirar el paisaje, tomar fotografías o practicar senderismo.
Disfruta del Lago Arareko: Este lago artificial se formó por la construcción de una presa en el arroyo San Ignacio. El lago tiene una forma irregular que recuerda a una herradura y está rodeado por un bosque de pinos y encinos. El lago se encuentra a unos 5 kilómetros al oeste de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lago es ideal para practicar actividades acuáticas, como pasear en lancha o kayak, o simplemente disfrutar de la tranquilidad y el paisaje.
Contempla la Cascada Cusárare: Esta cascada se forma por el río Cusárare, que desciende desde una altura de 30 metros. La cascada se encuentra a unos 20 kilómetros al sureste de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. El lugar es ideal para admirar la belleza natural, tomar fotografías o practicar senderismo. Cerca de la cascada se encuentra la Misión de Cusárare, una antigua iglesia construida por los jesuitas en el siglo XVIII.
Conoce la Misión San Ignacio: Esta misión fundada por los jesuitas en 1678, dedicada a San Ignacio de Loyola. La misión se encuentra a unos 8 kilómetros al oeste de Creel y se puede acceder en bicicleta, a caballo o en vehículo. La misión cuenta con una iglesia de piedra y adobe, con un retablo barroco y una imagen de San Ignacio. También cuenta con un museo que exhibe pinturas, esculturas y objetos religiosos de los siglos XVII y XVIII.
Viaja en el Tren “El Chepe”: Este tren recorre la ruta Chihuahua-Los Mochis y tiene una parada en Creel. Este tren ofrece una experiencia única, al atravesar túneles, puentes y acantilados, con vistas espectaculares de las Barrancas del Cobre. El costo del boleto depende de la clase y el tramo que se elija, pero puede ir desde los 1.000 hasta los 3.000 pesos por persona.
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