En el vasto universo de la vitamina T, pocas cosas son tan satisfactorias como el crujir de una flauta recién hecha. Este antojito, que eleva la tortilla de maíz a un nivel de textura superior mediante la fritura perfecta, es mucho más que un "taco enrollado". Es una joya de la ingeniería gastronómica popular que equilibra la consistencia sólida de la tortilla frita con la frescura de la lechuga, la cremosidad de la salsa y el toque salado del queso.